Tiberio

El 16 de noviembre año 46 a. C. nace Tiberio Claudio Nerón. Hijo de Livia Drusilla y del pontífice Tiberio Claudio Nerón. Fue el primer hombre en ocupar el cargo de Emperador durante todo su mandato, ya que fue durante el reinado de su antecesor (Octavio Augusto) quien cambia el antiguo principado por un imperio.

Tiberio no tuvo grandes logros, sin embargo su imperio pasaría a la historia, ya que fue durante este cuando sería ejecutado Jesús de Nazareth en la Cruz.

Genealogía

Hijo mayor de la pareja conformada entre Tiberio Claudio Nerón y Livia Drusilla. Cuando Tiberio cumple 4 años, su madre se divorcia de Tiberio y se casa con el triunviro Octavio, quien luego se convertiría en el emperador Octavio Augusto. Cuando Tiberio cumple 9 años, Octavio lo adopta como hijo y lo nombra heredero junto a Marco Agripa Póstumo. Durante toda su infancia, Octavio se preocupó personalmente de la educación y entrenamiento de Tiberio.

Camino al Imperio

Tanto Tiberio como su hermanastro Marco Agripa Póstumo eran buenos guerreros. Ambos lucharon y sometieron a los panonios. Sin embargo, tiempo después, Tiberio manda deportar y asesinar a Marco, quedando así sin rivales en su ascenso al trono.

Siendo muy joven se casa en primeras nupcias con Vipsania Agripina, hija del general romano Marco Vipsanio Agripa, con quien tiene un hijo, Draco. Sin embargo, en el año 6 a. C. Octavio lo obliga a disolver su matrimonio para contraer nupcias con la hija de éste, Julia. Julia era una mujer libertina que no dudaba en exhibirse en público con su amante Sempronio Graco y avergonzar a su padre. En castigo por su comportamiento, Octavio la envía junto con Tiberio a la isla de Rodas. Allí sería destinada a no salir de su casa y, además, se le prohibe mantener bajo ningún concepto, relaciones sexuales. Tiberio aprovecha La Ocasión para dedicarse a estudiar. Después de 4 años allí, Tiberio regresa a Roma, sin embargo no lo hace en compañía de su esposa, ya que esta estaba desterrada por adulterio.

en el año 2 a.C., Tiberio regresa a Roma y Octavio (ante la ausencia de descendientes directos vivos) se ve obligado a adoptarlo de manera legal y nombrarlo sucesor al trono. De esta manera, Tiberio comienza su carrera militar bajo las órdenes de su suegro y protector, combatiendo contra los cántabros en España y contra los armenios en el otro extremo del Mediterraneo.

Durante este período, Octavio gobernaría Galia y lucharía por la conquista de las tierras germanas. En el año 4 d. C., Tiberio parte hacia el norte de Germania para dirigir una expedición contra los marcomanos. Sofoca el levantamiento de Panonia y Dalmacia y, finalmente, se afianza en la frontera y vence a los germanos.

Luego de varios años de lucha y varias campañas militares que le darían como premio la derrota de Germania, regresa a Roma para recibir los honores y el tributo oficial que le correspondían como guerrero victorioso.

Tras estas campañas militares, Tiberio abandona Roma y se dirige a Ostia y, después, a Rodas donde lleva una vida tranquila y modesta. Durante su autoexilio, le llega la noticia de que su suegro lo había divorciado en nombre de su hija. Esto no era más que la legalización de una separación que llevaba ya mucho tiempo. Luego de esto, Octavio lo nombra tribuno por el término de 5 años, de esta manera, podría sentarse junto al Emperador y asumir el trono en el momento en que Octavio Augusto muera.

Finalmente, en el año 14 d. C. Octavio Augusto muere mientras Tiberio se encuentra a su lado. Tiberio retrasa todo lo posible la comunicación del deceso. La intención de Tiberio era retrasar la noticia hasta desembarazarse de Agripa (coheredero al trono según voluntad de Octavio). Una vez cometiera el crimen, asumiría el reinado de Roma sin rivales y sin cogobernantes.

El asesinato de Agripa sería el primero convertido durante su reinado. sin embargo, por mucho tiempo fingió no querer asumir el poder de Roma, aceptándolo muy a su pesar.

Comienzo del Reinado

Esta primera etapa de gobierno parece estar dirigida a satisfacer las necesidades del pueblo: mejoró los servicios civiles, dirigió las finanzas del Imperio con gran habilidad, ejerció mayor control sobre los gobernadores provinciales, impuso una disciplina estricta al Ejército. Demostrando una humildad envidiable, prohibe que se levanten templos en su honor, que se cincelen estatuas con su figura o se le coloque junto a los dioses como una más de las divinidades. Admite las críticas, haciendo suya la frase: En un Estado libre, la palabra y el pensamiento deberían ser libres.

No era un hombre creyente, por lo que prohibe todas las religiones foráneas, incluido el culto a Isis y comenzó la persecución en contra de los astrólogos. Comienzan sus desconfianzas patológicas y comienza a manifestarse la crueldad típica en los emperadores romanos. Se entrega a los placeres, llegando, incluso, a crear el cargo de Intendente de los Placeres con el fin de que le consiguieran gente joven que lo satisficiera.

A nivel personal se vuelve súmamente cruel. Promulga la Lex Majestatis con el fin de lograr plenos poderes para acabar con la vida de quien considerara sospechoso y apropiarse de los bienes del muerto. Manda matar a su madre, prohibiendo que se la recuerde con cariño. Premia a los delatores y prohibe a los familiares de ejecutados que lleven luto o expresen su dolor. Manda ejecutar políticos y se apropia de sus bienes y propiedades.

Otra de sus víctimas fue Germánico, hijastro de Agripina. Luego de esto azota a Agripina hasta el punto de hacerla perder un ojo, para luego encerrarla para que muera de hambre. Al ver que Agripina no moría, mandó a estrangularla. También manda a matar a Sejano, quien hasta hace poco había sido su mano derecha. No sólo mandó matarlo a él, sino también a toda su familia. La hija de Sejano tenía 11 años, por lo que se encontraba protegida por la ley que impedía que se sacrificaran vírgenes. Ante esta contrariedad, Tiberio manda al verdugo a que viole a la niña para luego matarla.

Marco Sexto, un senador del Imperio, tenía una hija que era su orgullo. Durante mucho tiempo ocultó su existencia con el propósito de protegerla de Tiberio. Cuando éste supo de la existencia de la joven Malona, acusó a la joven y a su padre de cometer incesto, condenando a ambos según las leyes. Intentó abusar de Malona mientras ésta estuvo prisionera, pero la joven se resistió y se suicidó para no someterse a la voluntad del emperador.

Luego del suicidio de Malona, Tiberio decide ir a Capri (de donde ya no regresaría) dejando Roma bajo el mando de Lucio Elio Sejano, para dar rienda suelta a una vida desenfrenada plagada de vicios y orgías que en ese momento implicarían a niños y adolescentes. En la Gruta Azul, acostumbraba bañarse desnudo junto a niños y adolescentes (a los que llamaba mis pececitos) aleccionados en el arte de la felación bajo el agua. Estas atrocidades y libertinajes no eran ajenos a Roma, por lo que los nobles comenzaron a publicar pasquines ofensivos e insultos en contra del déspota.

Los problemas en cuanto a política externa comienzan a surgir. Estallan sublevaciones y revueltas en Panonia, Galia y Germania. La última época de su Imperio se ve marcada por conspiraciones y ejecuciones. Es precisamente durante esta época cuando Jesucristo es crucificado.

Final del Despotismo

A causa de las sublevaciones, desacuerdos del Senado y el aburrimiento de la vida misma, Tiberio llega a desear morir, ya que nada le atraía ni divertía.

En el año 37 d. C., contando con 78 años, muere en Miseno, en casa de su amigo Lúculo. Mucho se especula sobre las causas de su muerte. Hay quienes aseguran que muere luego de una enfermedad, sin embargo, hay quienes afirman que muere en su propio lecho degollado por Macrón, capitán de los Pretorianos.

Otras fuentes, tal vez la más acertada, habla de que Tiberio murió a causa de un veneno suministrado por Cayo (quien luego le sucedería al trono bajo el nombre de Calígula ).

 
 
Última modificación de este artículo: 23 de Octubre de 2007
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