Muta
Muta, la diosa del silencio y los secretos guardados, presidía el poder del mutismo tanto voluntario como impuesto por circunstancias divinas. Originalmente una ninfa charlatana llamada Lara, fue transformada en la silenciosa Muta como castigo por revelar los amoríos secretos de Júpiter. Con los labios sellados por decreto divino, se convirtió en protectora de confidencias sagradas, secretos de estado y juramentos que requerían discreción absoluta para preservar el orden social.
Muta ejercía su influencia sobre diplomáticos, sacerdotes y consejeros reales que manejaban información sensible cuya revelación podría desencadenar guerras o crisis políticas. Su poder se manifestaba también en rituales mistéricos donde los iniciados debían guardar silencio perpetuo sobre los conocimientos sagrados recibidos. Las madres la invocaban para proteger secretos familiares, y los amantes para asegurar la discreción de sus encuentros clandestinos. Su templo servía como refugio para aquellos que necesitaban meditar en silencio absoluto.
Mitos y leyendas
Como ninfa Lara, había sido enviada por Juno para espiar las aventuras amorosas de Júpiter, pero terminó advirtiendo a las víctimas potenciales sobre las intenciones del dios supremo. Furiosa por esta traición, Júpiter ordenó a Mercurio que le cortara la lengua y la llevara al inframundo. Durante el viaje, Mercurio se enamoró de ella y de su unión nacieron los Lares, dioses protectores del hogar. Su transformación de chismosa a guardiana del silencio simbolizaba el poder redentor del mutismo sabio frente a la palabra destructiva.