Las Horas
Las Horas, también conocidas como las Estaciones, eran divinidades que regulaban el paso ordenado del tiempo y los ciclos naturales que gobernaban tanto la vida humana como el cosmos entero. Hijas de Zeus y Temis, estas diosas personificaban diferentes aspectos del orden temporal: las tres Horas clásicas eran Eunomía (Buen Gobierno), Dice (Justicia) e Irene (Paz), mientras que posteriormente se expandieron para incluir las cuatro estaciones y las doce divisiones del día.
Las Horas controlaban las puertas del Olimpo, abriéndolas y cerrándolas según los ritmos divinos que mantenían el equilibrio cósmico. Su influencia se manifestaba en la sucesión regular de estaciones que permitía la agricultura, la migración de animales y todos los ciclos vitales que dependían de la predictibilidad temporal. Los agricultores las veneraban especialmente, pues de su precisión dependía el éxito de siembras y cosechas. También presidían la puntualidad en ceremonias religiosas y eventos sociales importantes, asegurando que cada actividad humana ocurriera en su momento apropiado.
Mitos y leyendas
Las Horas fueron las primeras en recibir a Afrodita cuando esta emergió del mar, vistiéndola con ropajes apropiados antes de presentarla ante los demás olímpicos. También cuidaron del joven Dioniso durante su infancia divina, enseñándole los ritmos naturales que más tarde aplicaría en sus festivales estacionales. Durante la creación del mundo, Zeus les encomendó establecer los ciclos temporales que permitirían a mortales e inmortales coexistir armoniosamente, convirtiendo el caos temporal primordial en el orden cronológico que rige el cosmos.