Tyche o Tiqué / La Fortuna
Tyche, la caprichosa diosa de la Fortuna y el Destino, controlaba los giros inesperados de la suerte tanto en la vida individual como en el destino de ciudades enteras. Representada frecuentemente con una corona de torres (simbolizando las ciudades bajo su protección) y portando una cornucopia rebosante de riquezas, Tyche personificaba la naturaleza impredecible del destino humano. Su otra mano sostenía un timón, indicando su poder para dirigir el rumbo de los acontecimientos humanos.
Los griegos reconocían en Tyche la fuerza que podía elevar a un mendigo al trono o arruinar a los más poderosos en un instante. Cada ciudad importante tenía su propia Tyche protectora, una manifestación localizada de la diosa que velaba específicamente por la prosperidad y seguridad de esa comunidad. Los comerciantes, soldados y navegantes la invocaban antes de empresas arriesgadas, pues sabían que su favor podía significar la diferencia entre el éxito glorioso y el fracaso catastrófico. Su naturaleza voluble la convertía en una divinidad tanto venerada como temida.
Mitos y leyendas
Tyche desempeñó un papel crucial en la fundación de muchas ciudades griegas, apareciendo en sueños proféticos para indicar los lugares más propicios para establecer asentamientos. La leyenda cuenta que cuando Alejandro Magno consultó el oráculo sobre la fundación de Alejandría, Tyche apareció en forma de mujer radiante señalando la ubicación exacta donde debía construirse la ciudad. Durante las Guerras Púnicas, tanto cartagineses como romanos realizaron sacrificios especiales a sus respectivas manifestaciones de Tyche, buscando inclinar la balanza del destino a su favor.