Pomona

Pomona, la diosa de los frutos del huerto y la horticultura, reinaba sobre todos los árboles frutales y su cultivo cuidadoso para producir cosechas abundantes. Originalmente una divinidad romana adoptada en el panteón griego tardío, Pomona personificaba el arte de la jardinería especializada, diferenciándose de Deméter por su enfoque específico en frutas cultivadas versus cereales silvestres. Con aspecto de joven laboriosa coronada de frutos y portando podaderas, simbolizaba la paciencia y dedicación necesarias para el cultivo exitoso.

Pomona protegía especialmente a jardineros, fruticultores y todos aquellos que se dedicaban al cultivo intensivo de huertos familiares y comerciales. Su influencia aseguraba que los árboles frutales resistieran plagas, sequías y heladas tardías que podían arruinar cosechas enteras. También presidía la conservación de frutas mediante técnicas de secado, encurtido y almacenamiento que permitían disfrutar de la abundancia estacional durante todo el año. Los propietarios de huertos le ofrecían los primeros frutos de cada temporada, especialmente manzanas, peras y ciruelas.

Mitos y leyendas

El mito más conocido narra cómo Pomona rechazaba constantemente a todos sus pretendientes, dedicándose exclusivamente al cuidado de sus huertos. El dios Vertumno se enamoró perdidamente de ella y, transformándose en una anciana, logró convencerla de que aceptara el amor visitándola repetidamente. Cuando finalmente reveló su verdadera identidad divina, Pomona quedó cautivada por su belleza y se casaron, convirtiéndose en la pareja protectora de todos los matrimonios basados en intereses comunes y trabajo conjunto.