Genio

En la mitología griega, los genios eran pequeñas divinidades que acompañaban a todos los seres humanos a lo largo de toda su vida. Eran inmanentes a todas las personas y se pensaba que, de alguna manera, regía el comportamiento de cada persona y tenía influencia en su destino y forma de ser. Cada persona tenía un Genio distinto pero éstos también estaban ligados a todas las cosas de la naturaleza, a los objetos artificiales e incluso a las ciudades o pueblos. La misión fundamental del genio era alargar todo el tiempo posible la existencia de la persona a la que estaba ligado pues de esta forma también garantizaba el sostenimiento de su propia vida. Según algunas leyendas, cada persona tenía dos genios: el bueno que le inclinaba al bien y el malo que le inclinaba al mal.

El genio era adorado como divinidad protectora y se le debía rendir culto en cada aniversario del nacimiento de la persona a la que estuviera ligado con flores, incienso, frutas y sacrificios, aunque nunca se podía derramar sangre sobre su altar. Se pensaba que el genio dotaba de capacidades intelectuales especiales a aquellas personas que fueran más devotas con él lo que ha propiciado el significado de la palabra "genio" en el lenguaje actual. El genio bueno se representaba como un joven alado con una corona de flores y el cuerno de la abundancia mientras que el malo es un anciano con larga barba y corto pelo que va acompañado de un búho, símbolo de mal agüeros. La forma de serpiente era a menudo adoptada para representar a los genios de poblaciones. Los genios femeninos eran a menudo confundidos con la diosa Hera.

Genio

 
 
Última modificación de este artículo: 05 de Mayo de 2009
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